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La manzanilla ha sido utilizada durante siglos como un remedio natural para aliviar molestias digestivas y reducir la inflamación abdominal. Sin embargo, en el contexto de la dieta baja en FODMAPs, su consumo puede requerir cierta precaución, especialmente en personas con síndrome de intestino irritable (SII).
De acuerdo con investigaciones de la Universidad de Monash, desarrolladores de la dieta FODMAP, el té de manzanilla preparado con una bolsita en 180 ml de agua y dejado reposar entre 3 y 5 minutos es considerado alto en fructanos, un tipo de FODMAP. Aunque los fructanos pueden desencadenar síntomas en algunas personas con SII, no todos presentan sensibilidad a este compuesto.
Durante la fase de eliminación de FODMAPs, se recomienda evitar la manzanilla para identificar posibles desencadenantes de los síntomas. Sin embargo, una vez completado el proceso de reintroducción y personalizado el plan alimenticio, el té de manzanilla puede ser una opción perfectamente válida si la persona tolera bien los fructanos. En estos casos, su consumo no solo es seguro, sino que también puede ofrecer sus beneficios calmantes y antiinflamatorios.
Por otro lado, el té de flores de manzanilla puede ser especialmente útil en situaciones donde la inflamación abdominal no esté relacionada con la fermentación de fructanos. Por ejemplo, es eficaz en el manejo de cólicos menstruales, náuseas e indigestión. Incluso puede ser beneficioso para personas con SII que no presentan sensibilidad a los fructanos, permitiendo disfrutar de esta infusión sin mayores inconvenientes.
En resumen, el consumo de manzanilla debe adaptarse a las necesidades individuales. Para quienes la toleran, sigue siendo una opción natural con múltiples propiedades terapéuticas que pueden contribuir al bienestar digestivo y general.
Artículo escrito por:
Dra. María Ángel Fonseca, experta en nutrición y patologías gastrointestinales del Centro de Nutrición Larisa Páez

